Estamos en todo el auge del Siglo XXI, época de grandes avances tecnológicos jamas imaginados décadasy siglos atrás. Todo parece evolucionar a pasos gigantescos, y podría decir que dantescos. En estos tiempos todo ha cambiado, y no solo me refiero a lo concerniente a la tecnología, también, se han dado cambios importantes en el ámbito social, político, económico, filosofico, y por supuesto, en lo concerniente al tema de las relaciones humanas, mejor dicho, EN TODO!!!. Esto parece avanzar tan rápido, que incluso, aquellos que entramos dentro de la etiqueta de "millenians" (como odio esa palabrita mierdera jaja) nos mareamos, nos confundimos, e incluso nos perdemos en medio de tanto desenfreno informativo que nos revuelve las ideas.
Yo nací en el año de 1990, soy parte del ultimo "pelotón de veinteañeros", próximo a entrar al selecto club de los "treintones" jaja, y pues solo podría decir que todo ha pasado muy rápido. La verdad es que nunca fui un as en el tema de las relaciones sociales. Siempre fui el prototipo del "bicho raro" que nunca se adapto a nada. En la escuela primaria solía andar con los mismos 2 o 3 niños, esa misma costumbre la tenia en mi barrio. Luego, posteriormente, en el bachillerato todo fue aun peor. Y pues si, admito que al entrar a la pubertad y a la adolescencia me convertí rápidamente en un adicto a los contenidos porno jeje, y pues no es mi culpa. Luego al entrar a la universidad y a la vida adulta todo empeoro, aunque pensándolo bien, creo que mejoro un poco, pues la experiencia me fue ayudando a adaptarme a la sociedad y a "empoderarme" (palabrita tan marica que esta muy de moda por estos días), o como dicen en el barrio, "fui cogiendo cancha" conforme me fui haciendo mas grande.
Para resumir mi vida. Siempre fui enamoradizo; desde los 12 años me he tragado perdidamente de distintas chicas que me han despreciado, otras simplemente ya tenían pareja, otras solo se querían burlar de mis nobles sentimientos, y otras, simplemente, eran prepagos (prostitutas disimuladas). Otra cosa triste que recuerdo de mi infancia, fue la relacion con mi madre, pues ella me golpeaba salvajemente desde que yo era tan solo un bebe, supongo yo, que lo hacia porque me veía como una especie de carga, y toda mi vida familiar fue terriblemente disfuncional. Mi vida social fue un asco, aunque pensándolo bien, y sin pretender creerme "único y diferente", siempre disfrute estar solo (o con pocos, pero valiosos amigos) ya que esto me hacia sentir mejor. Luego caí en las drogas (cigarrillo, alcohol, marihuana, cocaína y rivotril), pero por suerte, debo decir que eso fue en la universidad, en una edad relativamente madura como los 24-25 años, y no en la adolescencia, pues esto me ayudo a sobrellevarlo, supongo que si esto me hubiera ocurrido en la adolescencia, seguramente hubiera terminado todo muy mal. Y sin embargo, solo les digo, que estuve apunto de haber terminado en una cárcel, en un cementerio o en un manicomio. Fueron tiempos obscuros que gracias a dios he sabido superar!.
Sin embargo, y gracias a dios (soy creyente mas no religioso), tuve la oportunidad de acercarme a lo divino a mi manera, lo cual me sirvió como un alivio a mi sensación de soledad que me carcomía día y noche. También comencé a practicar ejercicio y a leer libros para apalear la depresión, madre de todos mis pesares (sufro de depresión crónica desde los 12 años). Y así fue como entre al mundo de la literatura. Mundo perfecto para mi del cual no tengo nada que lamentar; lo único que quizás lamento sinceramente, es no poder dedicarle todo mi tiempo, ya que las responsabilidades de la vida adulta me lo impiden; pero si por mi fuera, me la pasaría todo el día escarbando novelas; obras concebidas en tiempos, lugares, ambientes, atmósferas y dimensiones tan diversas, que me hacen olvidar de lo que hay en este corrompido plano físico de la MATRIX.
Gracias a la literatura, al ejercicio y a DIOS, no me termine matando.... y debo decir también que gracias a mi difunto padre y a mi enamorada platónica de la universidad. Mi padre, por un lado, era también un lector compulsivo, de hecho, el tenia un libro de poesías anónimas del cual nunca tuve acceso; y por el otro lado, la chica que me gustaba tanto en la universidad también me ayudo (sin pretenderlo), ya que ella era (y creo que es) fanática de la obra de Fiodor Dostoyevski; y debido a esto, yo comencé a hurgar en aquel autor ya que me producía profunda curiosidad saber sobre aquello de lo que tanto disfrutaba mi platónica amada. Y así fue como me termine obsesionando con las novelas del viejo Fiodor y la literatura, sobretodo la literatura rusa jeje.
Si bien yo me entere hace casi 6 años del gusto de aquella chica que tanto me gustaba por Dostoyevski, yo solo decidí leerlo a comienzos de este año 2019, y pues debo decir que mi gusto por aquellas novelas fue inmediato. En lo transcurrido del año he leído varios libros (Noches Blancas, Pobres Gentes, Memorias del Subsuelo, Crimen y Castigo de Dostoyevski; El Amor en los Tiempos de Colera de Gabo; Lolita de Navokov; Los Relatos de Belkin de Pushkin, que es mas bien un libro de cuentos; y La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas), y actualmente estoy enfrascado en 3 obras (Los Hermanos Karamazov de Dostoyevski; 100 Años de Soledad de Gabo; y un best-seller que me recomendaron, llamado, Amor a 4 Estaciones de Nacarid Portal). Y bueno, todo esto me ha servido como un escape de la realidad; como un escape de aquel mundo lúgubre y corrupto que tanto me disgusto; como un escape, también, de todas mis memorias de pesares que corroían mi alma día a día, sobretodo, durante los últimos 17 años de mi vida. Y es que los libros te absortan en fantasías tan reales, que es imposible que la televisión te acerque a dicho nivel de éxtasis. al que te acercan los libros.
Para finalizar, debo concluir algo de lo que seguro todos ustedes, queridos lectores, ya tienen claro. La sociedad actual esta pútrida. En mi país, el negocio del sicariato, la venta de drogas y el crimen organizado, en general, están acabando con las nuevas generaciones. De hogares pobres (y no tan pobres) en donde los ambientes disfuncionales pudren las relaciones humanas, nacen todos los días nuevos delincuentes. El desempleo, la falta de oportunidades, la descomposición social, la falta de inversión estatal en educación, la drogadiccion y el alcoholismo, están acabando con la salud mental de la gente, con la sociedad colombiana, y latinoamericana en general. Para finalizar, solo les puedo concluir algo, y es que, así como a mi, y a muchos otros, la literatura (ademas del deporte) nos ayudo a salir del inframundo; estoy seguro también, de que la literatura y la lectura son también la receta mágica para componer de nuevo a la sociedad en general. O sino me creen averigüen cuantos libros leen al año los jóvenes (y adultos) en los países mas avanzados como los nórdicos (Finlandia, Suecia, Noruega). La sociedad cambiara primero, cuando la industria del entretenimiento dejen de bombardear tanto a la juventud (y a los mayores también) con televisión y música basura, con ideales consumistas de mierda que nos degradan al nivel de robots y vulgares reptiles que están solo para devorarse los unos a los otros en medio de una competencia desleal; y luego, cuando los gobiernos colombianos y latinoamericanos comiencen a enfocar todos sus esfuerzos en educar a la juventud, induciendo a los niños, jóvenes y adultos al mundo del arte, la cultura, la lectura y también del deporte.
Los beneficios de la literatura.






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